¡AMENAZAS DE MUERTE!



“Sin Lomas, no hay Paraíso” este escrito en un muro del Asentamiento Humano Edén del Manantial, donde empieza la reserva ecológica de las Lomas del Paraíso, va a ser el lema con el que quiero manifestar mi decisión de involucrarme más en los problemas tan graves que están sucediendo en el Paraíso y que como Párroco de esta Comunidad Parroquial de “Santa María Reina” que la Iglesia me ha confiado, no puedo quedar al margen.
Hoy he dialogado con una persona que en unos días tendrá que salir de aquí a otro lugar pues su vida corre peligro ya que ha sido amenazado de muerte. Esta persona ha denunciado por activa y por pasiva a una familia de un Asentamiento del Paraíso que venden droga, extorsionan a la gente, que incluso con engaños en la Asociación de vecinos del Asentamiento y con amenazas han lotizado terrenos destinados a zona verde, vendiéndolos y quedándose ellos con el dinero y los vecinos por miedo a esta familia que manda sicarios enseguida para amedrentar a la gente no se atreve a hacer nada.
Esta persona ha denunciado muchas veces todo esto pero tanto la Policía como la Fiscalía se dejan comprar por esta familia tan poderosa con mucho dinero y con amenazas de sicarios. Ya su vida corre peligro y ha decidido irse de aquí. Es la segunda persona que le ha sucedido esto, otra ya hace unos meses que tuvo que salir también por las amenazas de muerte por la defensa de las Lomas del Paraíso y de los traficantes de terrenos que enviaros sicarios para amenazarlo de muerte si no callaba. Como el otro caso las denuncias a la Policía y Fiscalía no han servido para nada por la corrupción que tenemos en Perú.
No podemos dejar que las amenazas nos hagan callar y dejar impunes a los criminales. Hay que levantar la voz y conseguir que la Policía, la Fiscalía y el Gobierno intervengan. Siguiendo la llamada del Papa Francisco a “meternos con obras y gestos en la vida cotidiana, a asumir la vida humana, tocando la carne de Cristo en el pueblo, a tener olor a oveja, a ser una iglesia en salida hacia la periferias geográficas y existenciales”. Creo que como Pastor de mi Parroquia debo seguir la llamada del Papa que nos dice “prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma en el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”. Asumo que mi decisión implicará “accidentes” pero creo que es lo que el Señor me pide en estos momentos. Recen por mí. ¡SIN LOMAS NO HAY PARAÍSO…!!!
P. José Luis Calvo