JUEVES SANTO EN SAN PEDRO DE LURÍN

“No hay entradas”, podía haberse colocado a la entrada de la catedral de S. Pedro de Lurín (aunque sabemos que , como en las combis, siempre cabe uno más). Repleto lucía el templo, sí, donde monseñor CARLOS GARCÍA C. celebró esta mañana la Misa Crismal rodeado, además, de todos sus sacerdotes.

Dos motivos centrales por encima de todo: el primero la bendición y consagración de los tres sagrados óleos. Y bien se encargó monseñor de animar y empujar a usarlos generosamente: el Santo Crisma (el más usado, sobre todo para los sacramentos del bautismo y la confirmación) el Óleo de los Enfermos (que sigue siendo muy solicitado por éstos y sus familias, pero también en celebraciones comunitarias de la Unción, cada vez más frecuentes y concurridas) y el Óleo de los Catecúmenos (el más olvidado por lo que monseñor enfatizó sobremanera reclamando el uso).

Se le veía al pastor feliz y contento rodeado de todo el presbiterio y compartiendo con todos y cada uno de sus sacerdotes la Renovación de las promesas sacerdotales. Todos salieron con su bolsita especial de premios (entre ellos una revista a todo color no sólo con la biografía sino con el recuento de dones y carismas incluidos).

Y, por supuesto, no faltó la oportunidad de reconocer en público el servicio de algunos: los 60 años de sacerdocio del P. JORGE LÓPEZ v., los 50 del P. TOMÁS BURNS y los 25 de la colaboración en personal de la arquidiócesis de Toledo (España). Fueron momentos muy emotivos.

Tanto al comienzo de la celebración como al final, con un breve responso, monseñor, acertadamente, tuvo sendos recuerdos para el Dr. ALAN GARCÍA PÉREZ -que ayer se quitó la vida de un disparo en la cabeza- y pidió la misericordia de Dios para quien siempre se reclamó católico.

Tras un riquísimo almuerzo (¡felicitaciones a las señoras de Lurín por el buffet criollo!) todos corrimos a cumplir con las muchas tareas que el Jueves Santo reclama.

P. José M. Rojo García