IV DOMINGO DE CUARESMA

Curación del ciego de nacimiento. La luz de la fe.

Estamos ya en el domingo 4° del tiempo de cuaresma y por tanto en la recta final de este camino hacia la pascua. Ya solo nos queda el 5° domingo y después el domingo de Ramos, pórtico de la semana santa. Tras el evangelio de la Samaritana del domingo pasado, el evangelio de hoy, la curación del ciego de nacimiento es la segunda catequesis bautismal que recibían los catecúmenos que se preparaban para recibir el bautismo la noche de pascua.

Este evangelio, igual que el de la samaritana, y el de la resurrección de Lázaro que veremos el domingo próximo, son una elaboración del evangelista San Juan para servir al proceso catequético que llevaba a la conversión de los catecúmenos que los llevaba a proclamar su fe y recibir el bautismo.

El relato de la curación del ciego comienza con una pregunta que los discípulos hacen a Jesús al encontrarse con un ciego de nacimiento que está pidiendo al lado del camino.

“¿Quién peco, este o sus padres, para que naciera ciego?”. Ellos dan por supuesto que la causa de la ceguera es por castigo divino, según creían los judíos. Toda enfermedad o discapacidad física o psíquica era un castigo por los pecados bien de la persona misma o de sus padres que heredaban los hijos. Jesús rotundamente rechaza esta creencia diciendo que ni él peco ni sus padres pecaron. El Dios que nos presenta Jesús es un Dios del amor, el perdón y la misericordia y por tanto el castigo es incompatible con el Dios de Jesús.

Jesús hace barro con la saliva, se lo unta en los ojos y lo envía a la piscina de Siloé para que se lave y recobra la vista. A partir de ahí se va a dar un contraste entre la iluminación progresiva del ciego y la progresiva ceguera de las autoridades judías que no quieren reconocer lo que Jesús ha hecho. San Juan describe el proceso de iluminación progresiva que se va dando en el ciego. Tras la curación física de los ojos de la cara, se le van abriendo progresivamente los ojos del corazón para ir haciendo un proceso ascendente en el conocimiento, aceptación y conversión a Jesús hasta llegar a proclamar su fe en el mesías, el hijo de Dios: “Creo Señor, y se postro delante de él.” Por el contrario las autoridades judías se empeñan en no aceptar la evidencia de la curación. Se niegan a creer que lo que ha sucedido en el ciego venga de Dios e inician un interrogatorio del ciego que va progresando en insultos hasta que terminar expulsándolo de la sinagoga.

El proceso de iluminación del ciego es el proceso que hay seguir en la iniciación cristiana: acercamiento a Jesús, conocimiento e iluminación progresiva de los ojos del corazón para descubrir la ceguera del pecado y recibir la curación espiritual, la conversión que lleva a hacer la confesión de fe y recibir el sacramento del bautismo. Jesús en la curación del ciego se manifiesta como la luz del mundo. “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no anda en tinieblas” es uno de los mensajes de Jesús que repiten varias veces los evangelios. Pero las autoridades judías demuestran que tienen una ceguera mayor que el ciego, la ceguera del corazón. La soberbia les impide abrir los ojos y descubrir la presencia de Dios. La ceguera espiritual es peor que la ceguera material y solo los humildes y limpios de corazón pueden abrir sus ojos para descubrir su ceguera, su pecado y recibir la curación de Dios.

En el sacramento del bautismo los padres y padrinos encienden una vela del cirio pascual como símbolo de recibir la fe de Jesucristo para transmitírsela al que es bautizado. Es el compromiso de hacer que esa luz de la fe que ha recibido en el bautismo no se apague sino que con la palabra y el testimonio sigan iluminando al bautizado. La vigilia pascual, el punto culminante de la semana santa, empieza con la bendición del fuego del cual encenderemos el cirio pascual que nos acompañara durante todo el año en los bautizos. En este día cada uno encenderá su vela del cirio pascual como signo de recibir la luz de la fe de Cristo resucitado y del compromiso de ser luz en medio de la oscuridad de nuestro mundo. Después se hace la renovación de las promesas bautismales donde cada uno personalmente renuncia al pecado y hace su profesión de fe renovando así las promesas que hicieron los padres y padrinos el día de su bautizo o él mismo si lo hizo de adulto. Es un rito que repetimos cada año de forma casi rutinaria pero que deberíamos ser más conscientes del compromiso que adquirimos con Dios y con la comunidad cristiana al renovar nuestras promesas bautismales.

Todos saben los difíciles momentos que está pasando el Perú las últimas semanas a causa de las lluvias intensas que están causando inundaciones y llevando consigo a viviendas, puentes, carreteras, ganado y personas. En otro momento, con más tiempo y más detalladamente desarrollare este tema para amigos de España que me están preguntando por esto. Ahora solo alguna primera impresión. En primer lugar decir que una lluvia de la intensidad de la este año no se ha conocido, ha sido algo extraordinario que se ha dado en todo el Perú pero sobre todo en la costa. Este fenómeno se le ha llamado el “Niño costero”. El “Niño” es un fenómeno que cíclicamente se da en las costas del Pacifico por el calentamiento de las aguas del mar que repercute en grandes lluvias en unas zonas y sequías en otras. El de este año se le ha denominado costero porque se ha dado especialmente en la cosa del Pacifico.

Pero si hay cosas que son inevitables hay otras muchas que si son evitables. En Ecuador que ha tenido el mismo fenómeno las consecuencias no han sido las mismas que en Perú porque han hecho una gran inversión en prevención cosa que en Perú no se ha hecho nada. Los cauces de los ríos no están preparados para una avalancha de agua porque están llenos de todo tipo de basura y desmonte que se va echando sin que las autoridades lo impidan. Los puentes están mal construidos porque la corrupción ha hecho que del presupuesto destinado se haya destinado una mínima parte y por tanto las construcciones hayan sido muy deficientes. Ningún puente de los Incas o de los construidos en siglos pasados se ha caído y sin embargo los puentes construidos recientemente son los que se han caído. En la periferia de Lima y otras ciudades las autoridades municipales y el gobierno central han dejado construir viviendas en las riberas de los ríos y en las quebradas por donde, cuando hay lluvia intensa, baja con fuerza de la sierra cercana a Lima llevando consigue todo lo que encuentra por el camino. En la reconstrucción no se puede volver a caer en el error de dejar construir una casa al lado del río o en una quebrada. Ciudades grandes del norte como Piura que se han construido sin sistema de desagüe y el agua se queda retenida en las calles pues no tiene por donde salir. Por no extenderme más resumir otras reflexiones en la idiosincrasia del Peruano: dejarlo todo para última hora, la pasividad, la viveza criolla que hace que la corrupción esta metida hasta los tuétanos en el alma del peruano en general entre otras cosas.

Por otro lado esto contrasta con la solidaridad de los peruanos que se están volcando con los damnificados. Es el gran contraste también de la idiosincrasia peruana: viveza criolla y solidaridad; riqueza y pobreza, vida y muerte, amor y violencia. Y sobre todo, además de invertir en tantas cosas para prevenir estas catástrofes que cada vez serán más frecuentes por el cambio climático, Perú tiene que invertir en EDUCACIÓN que hay dinero para ello.

PERÚ NO ES UN PAÍS POBRE ES UN PAÍS MUY RICO Y CON MUCHOS RECURSOS NATURALES QUE SE HA EMPOBRECIDO Y SE SIGUE EMPOBRECIENDO POR LA CORRUPCIÓN DE LOS DIRIGENTES DURANTE DECACADAS Y SIGLOS Y QUE CONTINUA Y SOBRE TODO PORQUE LA CORRUPCION ESTA METIDA EN LOS TUETANOS DEL PERUANO Y POR ESO NO SE HACE NADA POR ERRADICARLA. INVERSIÓN EN EDUCACIÓN YA. TODOS SOMOS CULPABLES INCLUIDAS LAS CONFESIONES RELIGIOSAS. EN UN PAÍS TAN RELIGIOSO COMO PERÚ TENEMOS QUE PREGUNTARNOS QUE PASA CON LA EDUCACIÓN EN VALORES MORALES.