III DOMINGO DE CUARESMA

La Samaritana. El agua viva que sacia la sed interior de felicidad y sentido de la vida.

Estamos en el tercer domingo de cuaresma, ya en la mitad de este camino que nos va a llevar a la pascua, la celebración más importante de los cristianos, el paso de Jesús de la muerte a la vida, y nuestro paso de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios renovando nuestras promesas bautismales la noche de pascua. Este domingo y los dos próximos el evangelio que leemos es el de San Juan. El motivo es que en estos tres últimos domingos de cuaresma se leen los evangelios que se utilizaban para las catequesis cuaresmales de los catecúmenos que se preparaban para el bautismo la noche de pascua.

Estos evangelios son: La Samaritana (el tema de agua, es decir, de la Vida en plenitud y eterna), que leemos hoy; Curación del ciego de nacimiento (El tema de la Luz, es decir, de la fe) que leemos el domingo cuarto; y La resurrección de Lázaro (El tema de la Vida Nueva con Cristo resucitado) en el último domingo de cuaresma.

El relato del encuentro de Jesús con la mujer Samaritana al lado del pozo de Jacob, es toda una catequesis siguiendo un proceso catecumenal, donde Jesús nos enseña de forma pedagogía los pasos a dar para la iniciación cristiana que culmina en la conversión y la opción por el seguimiento de Cristo.

Lo primero que llama la atención en este relato evangélico del encuentro de Jesús con una mujer samaritana es la pedagogía de buen pastor que utiliza Jesús, deshaciendo prejuicios religiosos y superando barreras sociales y étnicas. Todo un ejemplo de acogida, de compresión, de paciente diálogo. La mujer que va sacar a agua del pozo de Jacob se sorprende que Jesús hable con ella. Según la ley judía un hombre no podía hablar, saludar ni dirigirse a una mujer desconocida. Además es Samaritana y los judíos y los samaritanos son dos pueblos enemigos por cuestión de religión. Los judíos consideraban a los samaritanos paganos porque no cumplían con todas las normas de la ley judía como ellos y sobre todo porque los samaritanos adoraban a Yavhe en el Monte Garizin y no en el templo de Jerusalén. Con esta actitud Jesús nos hace ver el trato delicado y respetuoso que merece toda persona, sea quien sea, desde el más amigo y cercano hasta el enemigo y desconocido.

Después Jesús nos enseña que, para llegar al anuncio explícito del evangelio, hay que empezar escuchando, situándonos con dignidad ante el otro. Además de un gesto y acogida, esta actitud en una prueba de buena pedagogía. Jesús hace con la samaritana un proceso que va de la extrañeza a la admiración y acabará con la adhesión creyente y el anuncio misionero algo que deberíamos aprender nosotros para hacer una eficaz iniciación cristiana. La conversación que empieza con la petición de agua por parte de Jesús a la mujer y que esta, ante la extrañeza, saca a relucir la enemistad histórica entre los dos pueblos, el judío y el samaritano, es reconducida por Jesús en positivo haciéndole ver que su vida está abierta a un don que desconoce y que va a dar un nuevo horizonte a su vida. , una orientación decisiva. Entonces le dice “Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva”. La actitud por parte de Jesús de acogida comprensiva, paciente y amable, hace que la mujer samaritana empiece a interrogarse en su interior. La respuesta de la mujer “Señor, dame esa agua” es un primer gesto de admiración hacia Jesús. Todo cambia cuando alguien nos llega al corazón. Solo entonces llega la conversión como respuesta a la llamada de amor que Dios nos hace.

La alegría que embarga a la mujer al descubrir el agua que saciar la sed interior de felicidad y sentido de la vida, hace que se olvide de sí misma y de su cántaro y se vaya corriendo a anunciar lo que ha visto y oído. La dinamica de un encuentro de fe con Dios, por medio de Jesús en quien cree, la ha convertido en apóstol. Su fe contagia de fe a sus paisanos quienes terminan confesando: “este es verdaderamente el salvador del mundo”. Los samaritanos creen por el anuncio de la mujer. Pero no se conforman con una fe recibida, heredada sino que la hacen suya cuando ellos mismos conocen a Jesús y lo oyen. El proceso que sigue su fe es significativo. 1° El testimonio de alguien. 2° La fe desde lo escuchado. 3° La personificación de la fe. 4°- La confesión de la fe. Es un itinerario catecumenal y bautismal que es el que seguían los primeros cristianos que se preparaban para recibir el bautismo en la noche de pascua. El itinerario que debemos seguir hoy los cristianos en cuaresma que nos preparamos para renovar nuestras promesas bautismales en la vigilia pascual.

El agua está siendo protagonista los últimos días en el Perú, sobre todo en la zona de la costa. La gran cantidad de agua que está cayendo ha hecho desbordarse unos ríos que no están preparados para acoger tanta agua y que las quebradas por donde hacía años que no corría agua se hayan convertido en ríos llevando a su paso todo lo que encuentran: tierra, piedras, viviendas, animales y personas. Es verdad que la cantidad de agua que ha caído en estos días ha sido mayor que en otras ocasiones y ante la naturaleza desbordada poco se puede hacer. Pero si hay muchas cosas que el gobierno central, los regionales y los locales han dejado de hacer para prevenir en parte estas catástrofes. Limpieza de los ríos, presas para retener el agua, no permitir viviendas en las quebradas que se convierten en ríos cuando hay un fenómeno como el de este año. Las infraestructuras como puentes y carreteras han fallado por la corrupción que ha hecho que no se invierta en ello lo necesario para que sean solidas aguanten mejor las embestidas de las aguas. Pero sobre todo esto debe hacer que los ciudadanos exijan a los políticos que inviertan más en prevención, en obras de las que no van a sacar redito político pues los que van a inaugurarlas serán otros gobernantes y su eficacia será después que ellos no estén en el gobierno. Pero hay que exigirles que actúen pensando en la población y no en sus intereses políticos. Para todos los peruanos esta catástrofe nos tiene que hacer ver la necesidad de vivir no pensando solo en lo inmediato sino en el futuro preparándolo ya en el presente.

El Papa Juan Pablo II cuando vino a Perú, en su encuentro con la gente de la zona sur de Lima en Villa el Salvador, donde se estaban empezando a formar los asentamientos humanos que hoy constituyen Lima Sur, les dijo: “Hambre de Dios si, hambre de pan no”. El Perú tiene hambre de pan, hay muchas familias que lo han perdido todo, que viven en condiciones infrahumanas. Todos tenemos que colaborar para satisfacer esta hambre y sed material de miles de familias pues sin ello no es posible suscitar el hambre de Dios, que también necesitan, y satisfacérselo.