¡GRACIAS, PADRE OBISPO!!!

¡TENNOS PRESENTE A TU DIÓCESIS DE LIMA SUR EN TU PASCUA ETERNA!

Gracias, Señor por la vida de Monseñor José Gurruchaga, el ‘Padre Obispo’, como ha gustado que le llamen. Fue primero obispo de Huaraz (1986-1996) y ahora último de la diócesis de Lurín. (1996-2006).

Recordamos con gozo la celebración que tuvimos de tus bodas de oro sacerdotales. Sigues siendo para todos con quienes trabajaste, para tu familia salesiana y para la Iglesia universal, desde antes del pontificado de Papa Francisco, un motivo de profunda satisfacción, que agradecemos, la cual nos sirve para renovar la confianza en Jesús y su Proyecto, y oportunidad para fortalecer el compromiso en la construcción del reino de Dios.

Gracias, Señor, gracias padre Obispo, hoy que ya te encuentras en la casa del Padre, y porque tu larga vida de obispo y pastor, es y será considerada como expresión, no sólo de la creación de la nueva diócesis de Lurín, la primera que pusiste en marcha el 25 de enero de 1997; sino porque el espíritu que imprimiste es y será para la Iglesia, pueblo de Dios, un emblema y un referente histórico diocesano.

Fuiste el principal forjador del funcionamiento real “vivo” de la diócesis, como eternamente recordaremos cada vez que nos alentabas diciéndonos: “¡Yo quiero una diócesis viva!”, “tenemos más futuro que pasado”, “hay hermanos mucho por hacer”. Una Iglesia local en la que emprendió y favoreció permanentemente las condiciones para ver, juzgar y actuar. Para obtener y consolidar de manera horizontal, fraterna y comunitaria un fuerte sentido de comunión entre pastores y fieles, expresado a su vez, en la búsqueda tenaz, real y efectiva, del aprecio por la vida y la dignidad de la persona.

Una de las elocuentes y formidables pruebas de esta convicción y del propósito de este funcionamiento ha sido el espíritu que le infundiste a la creación-formulación del Plan Pastoral de la Diócesis de Lurín. Plan que, tras cinco importantes asambleas, y tras el descubrimiento de nuestro problema fundamental, ha tratado y continúa buscando partir y tener sus raíces en la abnegada vida de lucha y sufrimiento de los diez distritos que conforman la diócesis.

“209. El Obispo, constructor de la justicia y de la paz. El mundo contemporáneo presenta graves formas de injusticia en razón del abismo cada vez más grande entre ricos y pobres, de un sistema económico injusto a causa del cual en muchas partes del mundo se sufre el hambre y aumenta el número de los marginados, mientras en otras hay opulencia; de la guerra que amenaza continuamente la paz y la estabilidad de la comunidad internacional; de la discriminación entre los hombres y del desconocimiento de la dignidad de la mujer, por parte de la cultura materialista y hedonista por un lado, y por la falta de reconocimiento de sus fundamentales derechos como persona por otro.

Ante estos desafíos el Obispo está llamado a ser un profeta de la justicia y de la paz, defensor de los derechos inalienables de la persona, predicando la doctrina de la Iglesia, en defensa del derecho a la vida, desde la concepción hasta su conclusión natural, y de la dignidad humana; asuma con dedicación especial la defensa de los débiles y sea la voz de los que no tienen voz para hacer respetar sus derechos. Del mismo modo, el Obispo debe condenar con fuerza todas las formas de violencia y elevar su voz en favor de quien es oprimido, perseguido, humillado; de los desocupados y de los niños gravemente maltratados.(635)

Con la misma fuerza de ánimo el Obispo anunciará la paz de Cristo, convocando a sus fieles y a todos hombres de buena voluntad para construirla día por día. El Obispo no se cansará de enseñar que la paz nace de la vida de las personas que cultivan constantes actitudes de paz, que aprecian plenamente la dimensión comunitaria de la vida, que se abren a Dios promoviendo la fraternidad universal, una cultura y una espiritualidad de solidaridad y de paz, y que invocan constantemente a Dios en la oración. El Obispo será profeta y constructor incansable de la paz, haciendo ver que la esperanza cristiana está íntimamente unida con la promoción integral del hombre y de la sociedad. (636)”

Este fragmento que figura en el directorio para el ministerio pastoral de los obispos “apostolorum successores”, del 22 febrero 2004, dice mucho de la labor de nuestro Padre Obispo, José Ramòn Gurruchaga Ezama, salesiano Don Bosco, quien ahora y siempre será recordado como fundador y forjador de las bases estructurales de nuestra naciente diócesis de Lurín. ¡Gracias, querido Padre Obispo!

P. Alberto Osorio