GRACIAS PADRE JUAN O´LEARY POR TU ENTREGA EN VILLA EL SALVADOR

En 1992, un sacerdote irlandés llamado Juan O´leary llegó a Villa El Salvador para trabajar y acompañar pastoralmente a los pobladores de la parroquia en ese entonces Nuestra Señora de la Paz que abarcaba los sectores 3, y los nuevos asentamientos humanos de los sectores 7 y 9. Llegó cuando las viviendas de estas zonas periféricas eran aún de esteras y tenían diversas necesidades básicas como la luz y el agua.
Luego de 26 años de servicio incondicional, con pena toca verlo partir de estas tierra. Los fieles asistentes de la parroquia San Martín de la Caridad, y sus capillas La Cruz y Virgen de Guadalupe, y todas las personas que han compartido con el padre, organizaron el sábado 28 de julio del 2018, una celebración eucarística presidida por el vicario general, el padre Amadeo Raymi y acompañado de otros sacerdotes de la Diócesis.
Fue una emotiva despedida en agradecimiento a todos los años acompañados y por el arduo trabajo que realizó en la comunidad. “Ustedes realmente son una familia para mí y me han apoyado mucho a través de los años. Muchísimas gracias”, fueron las palabras del padre Juancito, como muchos lo llaman. “Una despedida es un poco como morir, un poco nomás”, dijo bromeando, aun así, se notaba la tristeza.
Para él, no fue difícil ganarse el cariño de cientos de familias y eso se demostró en la celebración eucarística. En nombre del obispo Carlos García, el padre Amadeo Raymi presentó a los nuevos sacerdotes responsables, el padre Jhon Cuadros y el padre Edgard Ponteciano de esta parroquia del decanato IV.
También el vicario general el padre amadeo Raymi, dedicó unas palabras de gratitud al padre O´leary. “reiteramos el agradecimiento por sus 26 años de vida gastada y entregada en Lima Sur”, enfatizó. El vicario también comentó algunas palabra expresadas por el padre Juan, “tú dices que aquí has sido feliz, esa es la herencia que nos dejas, ser felices en donde estemos. Gracias por haber sido feliz entre nosotros”, expresó.
Finalmente, al salir del templo todos querían acercarse a O´leary para despedirse como es debido. Entre abrazos, besos y fotos, el padre fue abordado por la multitud, quienes no lo dejaban dirigirse al salón parroquial donde lo aguardaba un compartir con números artísticos. Sin duda queda la esperanza de algún día volverlo a ver.
En dicho compartir organizado por la comunidad, se pudo notar las muestras de afecto de grandes y chicos. El gran compromiso del padre Juan O´leary se vio reflejado en los proyectos que realizó en la comunidad, entre ellos acompañó al programa “Los Martincitos” (casa para el adulto mayor), “La Casa Hogar Corazón de Jesús”, Nutrivida, entre otros.
















Pilar Baldeón.