ENCUENTRO CON LOS RESPONSABLES DE LAS COMISIONES DIOCESANAS

El pasado jueves 19 de octubre las 20 comisiones diocesanas, entendidas como “equipos de Evangelización encargados de promover y acompañar una determinada pastoral específica” en la diócesis de Lurín, tuvieron su primer encuentro del año 2017. En esta reunión, animada y promovida por monseñor Carlos, diversas comisiones expresaron sus formas de trabajo, algunos sus logros y limitaciones, así como sus preocupaciones frente a la necesidad de articular esfuerzos para el siguiente 2018.

Ad portas de planificar el próximo año pastoral 2018, el obispo Carlos instó a los responsables de las comisiones diocesanas a caminar de manera unida y articulada, y les recordó de su tarea principal de fortalecer la comunión y la misión en las realidades humanas y eclesiales de la diócesis según el carisma específico que desarrolla cada comisión.

“No podemos funcionar cada comisión como entes aislados o duplicando tareas. Necesitamos evaluarnos, ¿estamos todos caminando, hacia una misma meta?”, exhortó el obispo Carlos. “La diócesis somos todos, hay que estudiar cómo hacer un plan pastoral con un espíritu de unidad y de esperanza como nos pide también el papa Francisco. La visita del Papa quiere marcar un plan pastoral en el Perú: ´Unidos por la esperanza´. Eso es lo que nos tiene que mover como diócesis”, resaltó monseñor Carlos quien encomendó a los responsables de las comisiones la misión de trabajar la nueva propuesta para el 2018.

Al término de la reunión los responsables salieron motivados y acordaron reunirse en la brevedad a nivel de las tres áreas pastorales a fin de programar actividades que los involucre a todos y de ejecutarlas de manera responsable el próximo 2018. “Si tenemos misiones que se note, pero no como hechos aislados, sino como expresión de comunión, de unidad”, puntualizó el pastor de Lurín.

Sin duda fue un llamado a trabajar y a convivir entre comisiones diocesanas siendo optimistas para crear y creer en un mundo mejor. Que las comisiones pertenecientes a las tres áreas existentes de evangelización, comunión y social puedan evaluar, y mirar abiertamente sin afán protagónico lo que más le preocupa a la diócesis de Lima Sur.

No es fácil responder de manera conjunta con diversas acciones, por ejemplo ante el cuidado de la casa común, la realidad difícil que viven los niños, adolescentes y jóvenes de hoy, la debilidad del liderazgo laical, la falta de comunicación entre comisiones y las parroquias. Son inquietudes que se fueron manifestando durante el compartir.

Los primeros retos están ahí, lo expresaron los mismos responsables, en crear espacios de diálogo, participación y comunión para fortalecer una diócesis viva, orgánica, estructurada. También para enriquecer y contagiar la identidad y misión que la Iglesia de Lima Sur tiene en el Perú y el mundo, siendo levadura, luz y sal para la sociedad.

Cecilia Vivanco