DOMINGO DE PASCUA
¡Seamos “Pascuales” y “Pascualas”!
Hermanos y hermanas:
¡El Señor resucitó! ¡Aleluya! ¡Feliz Pascua! Este es el grito pascual que desde la vigilia pascual resuena en nuestras comunidades parroquiales. Con esta alegría amanecemos el domingo: “El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro” (Jn 20,1-9). Después de haber vivido intensamente los días de la pasión y muerte del Señor, hoy celebramos con gozo su resurrección. Hoy celebramos la fiesta más grande de los cristianos. Hoy celebramos la victoria de Cristo que nos da otra perspectiva sobre la vida y la muerte.
Hoy, el Señor, con su victoria, nos vuelve a decir que la muerte no es el final de la vida sino un paso a una vida nueva. Para los que morimos con Cristo la vida continúa de otra manera. Por ello los cristianos ante la muerte tenemos una esperanza y no una resignación. Cristo resucitó y nosotros resucitaremos con él para gozar de la vida definitiva de Dios. Esta fe en la resurrección no es algo que esperamos sólo para después de la muerte, es un acontecimiento que, hoy y ahora, da sentido a toda nuestra vida y a nuestra muerte. Los sufrimientos, los males y la muerte, no son la última palabra. Nuestra vida tiene un final de eternidad.

El encuentro con Cristo Resucitado nos hace pascuales hoy, nos debe conservar siempre pascuales. Si hemos resucitado con el Señor a una vida nueva, no debemos volver a las tumbas del miedo, del egoísmo, de la mentira, de la injusticia, de la incoherencia, del odio, de la división, de la cobardía, de la tibieza, de la mediocridad, de la violencia, y de tantas otras formas de pecado. Cristianos y cristianas, seamos siempre “pascuales” y “pascualas”, dando testimonio de una vida permanentemente transformada por la fuerza de Cristo Resucitado.
Seamos pascuales, vivamos resucitados y comuniquemos a los demás la alegría de la resurrección. ¡Feliz Pascua de resurrección!