DOMINGO 6° DEL TIEMPO ORDINARIO

¡Seamos mejores que los escribas y fariseos!

Hermanos y hermanas:


El Señor Jesús, este domingo, a través de su Palabra nos interpela a no contentarnos con lo mínimo en la vida cristiana, nos desafía a superar con nuestra justicia a los fariseos y escribas: “Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entraran en el Reino de los Cielos” (Mt. 5,17-37). A partir de estas exigencias de Jesús podríamos preguntarnos: ¿Seremos mejores que los fariseos y los escribas?, ¿Tenemos fariseos en nuestras comunidades? El Señor nos propone una vida de fe, un estilo de vida, que debe vivirse con todas sus exigencias morales.


Jesús, afirmando que no vino a abolir la Ley sino a perfeccionarla, nos quiere decir que en la vida de fe no se trata de hacer pequeñas mejoras, sino que se trata de conversión, de superación, de perfección, de santidad en otras palabras. Él quiere que la moral evangélica de sus discípulos supere a la moral farisaica y otras morales baratas. Lamentablemente, con humildad tenemos que reconocer que no estamos superando a los fariseos, porque tenemos nuevos fariseos en nuestras comunidades cristianas: cristianos fariseos que hacia afuera se muestran muy religiosos pero que por dentro están llenos de hipocresía y de maldad, que dicen una cosa pero hacen otra, que se creen mejores y desprecian a los demás, que son inmisericordes, que acusan y condenan fácilmente a los demás, que se creen infalibles y que actúan con prepotencia. Parece demasiada e inalcanzable la exigencia evangélica que Jesús nos propone.



El Señor no nos obliga a elegir esta vida de fe, no nos obliga a ser sus discípulos. Somos libres de elegir: “Delante del hombre están vida y muerte: le darán lo que él escoja” (Si 15,16-21). Pero elegir el estilo de vida de Jesús, es elegir la vida y no la muerte; es elegir ser cristianos con Espíritu, y no cristianos con espíritu farisaico. Es optar por una nueva manera de ver y de vivir con el Espíritu que nos da la sabiduría de Dios y que nos permite llegar hasta las profundidades de Dios: “El Espíritu lo explora todo, incluso las profundidades de Dios” (1Co 2,6-10).


Jesús, este domingo, nos invita a dar un paso más en nuestra vida y compromiso cristiano. No nos contentemos con lo mínimo. Sigamos avanzando cada día en el amor que es la exigencia más grande. Sigamos eliminando de nuestra vida los egoísmos, las envidias, las indiferencias, los odios y todas las expresiones de pecado; sigamos venciendo los espíritus farisaicos.


La propuesta evangélica de Jesús parece difícil de vivirla. Contemos con la ayuda de su Espíritu para progresar en ser cristianos de verdad, para ser la Iglesia de Jesús.