I DOMINGO DE CUARESMA
¡A vencer las tentaciones con el Espíritu de Jesús!
Hermanos y hermanas:
Este primer domingo de Cuaresma, como todos los años, tenemos el hermoso relato de las tentaciones de Jesús en el desierto: “En aquel tiempo, Jesús, fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo” (Mt. 4,1-11). Los discípulos de Jesús de hoy, si no queremos desviarnos de él y de su proyecto, como él, dejándonos conducir por su Espíritu, tenemos que enfrentar y vencer todas las tentaciones que experimentamos en los desiertos de nuestras vidas y de nuestro mundo.
“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”. Esta primera tentación concierne las necesidades fundamentales del hombre, la alimentación, las cosas, lo económico. Para Jesús el pan es necesario pero insuficiente para saciar la profunda hambre del hombre: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. El alimento perecible es para una vida perecible. Las cosas perecibles no sacian nuestra hambre de Dios. La rica gastronomía peruana no nos salvará de la muerte. Sin Dios y su Palabra nuestra vida no llegará a la eternidad. Meditemos y comamos en esta Cuaresma el pan de la Palabra de Dios.

El diablo, haciendo exégesis, tienta a Jesús diciendo: “Tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos.” Esta segunda tentación religiosa es la de instrumentalizar a Dios para que nos resuelva los problemas; es el deseo de provocar milagros y acciones sensacionales para ganar a la gente. Jesús rechaza esta tentación. Revisemos si estamos libres de esta tentación de utilizar a Dios.
“Mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: Todo esto te daré, si te postras y me adoras”. Esta tercera tentación del poder y la riqueza, es la tentación de sustituir a Dios, es la tentación de la dominación sobre los demás. La tentación por el poder y del dinero pervierte al hombre. La búsqueda del poder hace que el hombre se arrodille ante el diablo. Discípulos de Jesús, revisemos nuestra vida, preguntándonos si estamos libres de esta tentación de poder y de dominación.
Que tengamos un buen combate en este tiempo de Cuaresma, que cada día vivamos de la Palabra que sale de la boca de Dios y con la fuerza del Espíritu de Jesús triunfemos sobre nuestras tentaciones humanas.